ENGLISH VERSION

The First Chamber of the Supreme Court of Justice of the Nation determined that the recognition and execution of a foreign judgment in Mexico lies in the principles of international procedural cooperation, as well as solidarity, consideration and reciprocity among nations.

Therefore, the homologation process1 of said foreign judgment does not require that its content needs to be reviewed again, as if it was a different judicial decision. It will only suffice for the Mexican Court to confirm that the compliance with such foreign judgment does not breach Mexico’s public order.2

The decision of the First Chamber is the result of a Company’s request for the homologation in Mexico of a judgment issued by a Canadian court. This was approved by a domestic lower court and an appellate court in Mexico. However, the defendant filed a constitutional trial lawsuit (amparo) on the grounds that the approval of the Canadian judgment in Mexico was against the law. The defendant argued that he was not entitled to appeal the judicial decision because it was subject to the filing of a guarantee. Thus, according to the defendant, his right of access to justice had been violated.

The Collegiate court in Mexico that heard the matter at hand, granted constitutional protection to the defendant, which resolution was challenged by both parties and afterwards the case was attracted by the Supreme Court of Justice. The First Chamber determined that the Collegiate Court by denying the foreign judgment homologation, did not consider Mexico’s cooperation commitment with the Canadian law.

The foregoing since the Court should not have required the need for an equivalence in the requirements to appeal a judgment provided by both the Canadian law and the Mexican law.

On the contrary, such Court had only to confirm that the foreign judgment was not issued against Mexico’s public order, and that the judgment met the other requirements established in Article 1347-A of the Commercial Code.3

In particular, the Court determined that the fact that Canadian law required a guarantee as a condition for the appeal admissibility, is not necessarily contrary to the right of access to justice that is part of Mexico’s public order. Consequently, the First Chamber revoked the ruling of the Collegiate Court.4


[1] Homologation is a judicial approval of legal act that had not become effective before it was approved. (Source: the Mexican Legal Dictionary of the Institute of Legal Research of the National Autonomous University of Mexico).

[2] The concept of public order means the principles, norms and institutions that cannot be altered either by the will of individuals, nor by the application of foreign law. (Source: the Mexican Legal Dictionary of the Institute of Legal Research of the National Autonomous University of Mexico).

[3] In accordance with such an article: “The judgements and decisions issued abroad may be enforced if the following conditions are met:

I.- That the formalities established in the treaties to which Mexico is a party on requisitory letters issued abroad have been met;

II.- Which have not been issued as a result of the exercise of an action in-rem;

III.- That the judge or court has had jurisdiction to hear and judge the matter in accordance with the rules recognized in the international law that are compatible with those adopted by the Commercial Code. The foreign judge or court has no jurisdiction when there is, in the legal acts from which the resolution intended to be executed, a section of submission only to the jurisdiction of Mexican courts;

IV.- That the defendant has been notified or summoned personally in order to ensure its right of a hearing and the exercise of his defenses;

V.- That it has the character of res judicata in the country in which they were issued, or that there is not an ordinary remedy available against them;

VI.- That the actions that gave rise to them in not a matter of a trial that is pending between the same parties before Mexican courts and on which the Mexican court had warned or at least that the requisitory letter to summon had been processed and delivered to the Mexico’s Department of Foreign Relations or to the authorities of the Country where the summons is to be served. The same rule shall apply when a final judgement has been rendered;

VII.- That the obligation for which it has been fulfilled is not contrary to the public order in Mexico; and

VIII.- That meet the requierements to be considered authentic.

Nevertheless the fulfilment of the above conditions, the judge may refuse enforcement if it is proved that foreign judgements or judicial decisions are not enforced in similar cases in the country of origin.

[4]https://www.internet2.scjn.gob.mx/red2/comunicados/noticia.asp?id=7059


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VERSIÓN EN ESPAÑOL

La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que el reconocimiento de una sentencia extranjera en territorio mexicano y su ejecución, se basa en los principios de cooperación procesal internacional, así como la solidaridad, cortesía y reciprocidad entre las naciones.

Por lo que, el proceso de homologación1 de dicha sentencia extranjera no requiere que se realice nuevamente el examen del contenido de la resolución judicial pronunciada, como si versara de una decisión judicial distinta. Bastará únicamente que el Tribunal mexicano corroboré que el cumplimiento de la sentencia extranjera no vulneré el orden público.2  

La resolución de la Primera Sala es producto de una solicitud que hizo una compañía de la homologación en México de una sentencia dictada por un tribunal canadiense. Lo cual fue aceptado por Tribunales mexicanos en primera y segunda instancia. No obstante, la parte condenada promovió un juicio de amparo con el argumento de que era improcedente la homologación de la sentencia canadiense en nuestro país, lo anterior con base en el criterio de que no pudo apelar la resolución judicial porque esta se condicionaba a la presentación de una garantía. Por lo tanto, en palabras de dicha parte condenada, su derecho de acceso a la justicia había sido violentado.

El Tribunal Colegiado que atendió el asunto le concedió el amparo a la parte condenada, mismo que fue recurrido por ambas partes y posteriormente el recurso fue atraído por la Suprema Corte de Justicia. La Primera Sala determinó que el Tribunal Colegiado al denegar la homologación de la sentencia extranjera no llevo acabó una consideración solidaria del derecho canadiense.

Lo anterior toda vez que el Tribunal no debió haber exigido la necesidad de una equivalencia en los requisitos de procedencia del recurso de apelación previsto en la legislación canadiense y en la mexicana.

Por el contrario, dicho Tribunal solo debía corroborar que la sentencia extranjera no estuviera en contra del orden público mexicano, así como que cumpliera con los demás requisitos establecidos en el artículo 1347-A del Código de Comercio.3

En lo particular, la Corte determinó que el hecho de que el derecho canadiense exigiera una garantía como condición para la procedencia del recurso de apelación, no necesariamente es contrario al derecho de acceso a la justica que forma parte del orden público mexicano. Consecuentemente la Primera Sala revocó la sentencia del tribunal de amparo.4



[1] Homologación es la aprobación judicial de un acto jurídico que no había adquirido eficacia antes de ser homologado. (Fuente: Diccionario Jurídico Mexicano del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México).

[2] El concepto de orden público es equivalente a los principios, normas e instituciones que no pueden ser alteradas ni por la voluntad de los individuos, ni por la aplicación del derecho extranjero. (Fuente: el Diccionario Jurídico Mexicano del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México).

[3] De acuerdo con dicho artículo: “Las sentencias y resoluciones dictadas en el extranjero podrán tener fuerza de ejecución si se cumplen las siguientes condiciones:

I.- Que se hayan cumplido las formalidades establecidas en los tratados en que México sea parte en materia de exhortos provenientes del extranjero;

II.- Que no hayan sido dictados como consecuencia del ejercicio de una acción real;

III.- Que el juez o tribunal sentenciador haya tenido competencia para conocer y juzgar el asunto de acuerdo con las reglas reconocidas en el derecho internacional que sean compatibles con las adoptadas por el Código de Comercio. El Juez o tribunal sentenciador extranjero no tiene competencia cuando exista, en los actos jurídicos de que devenga la resolución que se pretenda ejecutar, una cláusula de sometimiento únicamente a la jurisdicción de tribunales mexicanos;

IV.- Que el demandado haya sido notificado o emplazado en forma personal a efecto de asegurarle la garantía de audiencia y el ejercicio de sus defensas;

V.- Que tenga el carácter de cosa juzgada en el país en que fueron dictados, o que no exista recurso ordinario en su contra;

VI.- Que la acción que les dio origen no sea materia de juicio que esté pendiente entre las mismas partes ante tribunales mexicanos y en el cual hubiera prevenido el tribunal mexicano o cuando menos que el exhorto o carta rogatoria para emplazar hubieren sido tramitados y entregados la Secretaría de Relaciones Exteriores o a las autoridades del Estado donde deba practicarse el emplazamiento. La misma regla se aplicará cuando se hubiera dictado sentencia definitiva;

VII.- Que la obligación para cuyo cumplimiento se haya procedido no sea contraria al orden público en México; y

VIII.- Que llenen los requisitos para ser considerados como auténticos.

No obstante el cumplimiento de las anteriores condiciones, el juez podrá negar la ejecución si se probara que en el país de origen no se ejecutan sentencias o resoluciones jurisdiccionales extranjeras en casos análogos.

[4]https://www.internet2.scjn.gob.mx/red2/comunicados/noticia.asp?id=7059)


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